Desde que los nombres nos mecen en las cosas/ damos señales, nos viene una señal, nieve no es sólo la carga blanca de arriba/ también es silencio, que nos sobreviene.
Ingeborg Bachmann
CABECERABLANCO.jpg
FOTO 06.jpg
obras.jpg
txt.jpg
BIO.jpg
links.jpg
info.jpg
TITBlanco.jpg
Casa de Vacas, Madrid. Claustro de Exposiciones de la Diputación Provincial de Cádiz. 2003
FOTO 08.jpg
Rompehielos.jpg
FOTO 07.jpg
Montaje de la exposición en Madrid: Martín Lejarraga
DSC01203.jpg
_31.jpg
OJO3.jpg
Rompehielos, 2003. Óleo sobre lienzo. 200 x 300 cm.
CAZADOR EN LA NIEVE por Francisco Calvo Serraller

Según la versión cinematográfica de Andrei Tarkovski, el único icono artístico visible en la destartalada estación orbital del planeta Solaris, ese extraño espejismo psíquico que imaginariamente emplazó el escritor de ciencia ficción Stanislav Lem en un indeterminado punto intergaláctico, era una reproducción del célebre cuadro de Pieter Bruegel Cazadores en la nieve (Kunsthistorisches Museum de Viena), obra que formó parte de una serie de doce dedicada a los meses del año y que fue realizada, en 1565, por encargo del banquero Niclaes Jonghelinck. Parece ser que este paisaje fue una reminiscencia del profundo impacto que le produjo al pintor flamenco su paso por los Alpes, que atravesó a su vuelta de un largo viaje por Italia entre 1551 y 1553.

14 CHARRIS.jpg
Trivia, 2003. Óleo sobre lienzo. 50 x 192 cm.
MIRANDO LO BLANCO: OBRAS NUEVAS DE ÁNGEL MATEO CHARRIS por Gail Levin

Nacido en el cálido y seco clima mediterráneo de Cartagena, en el sur de España, Ángel Mateo Charris siempre había soñado con viajar a tierras más frías. De pequeño le encantaban los tebeos, y entre los que más apreciaba estaban Las Aventuras de Tintín, de Hergé, siendo Tintín en el Tíbet, con sus paisajes invernales, todavía uno de sus favoritos. Charris pudo hacer realidad aquel sueño por primera vez en un viaje a Nueva York durante el invierno de 1988, y también en el invierno de 1992. Ya en el año 1993, a su regreso a España, volvió a fantasear con aquel frío exótico que apenas había podido experimentar. Imaginando un mundo nevado, comenzó a pintar una serie de pinturas de nieve, inspirándose en algunas ilustraciones de Tintín y en fotografías recogidas de diversas fuentes. Le intrigaba la capacidad de la luz solar de causar variaciones en el blanco de la nieve.

malevitchP.jpg
OJO3.jpg
catalBlanco.jpg
Catálogo Blanco
106 páginas
Textos: Gail Levin y Francisco Calvo Serraller
Diseño: Tropa
Edita: Ayuntamiento de Madrid.